Quién escribe esto, cómo armamos cada reporte y para qué sirve en la comunidad.
Seguíamos mandándonos los mismos mensajes después de cada salida al hielo: estado de los lagos, qué picaba y dónde. Un día dejamos de fingir que eso no era un reporte de pesca y armamos el primer boletín. Se lo mandamos a once pescadores de la cuadrilla, y así nació esta comunidad.
Cada reporte arranca en el lago, con la barrena en la mano y el frío en la cara. Lo revisa alguien que estuvo ahí esa mañana. Si un dato sobre la perca o el lucio no resiste una segunda salida al agua, no entra en la nota.
Nada se describe si alguno de nosotros no estuvo parado sobre ese hielo.
Las mañanas sin una sola picada quedan en el reporte. Casi siempre son la parte más útil para la próxima salida.
Si nos equivocamos con una marca o un dato del lago, lo corregimos en la misma nota y avisamos qué cambió.
Una crónica larga de temporada y una nota corta de último momento, mandadas la misma mañana que salen.
Te das de baja con un clic, cuando quieras.